- 11/09/2025
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La crisis espiral francesa


Un vídeo que circuló semanas atrás hacía ver lo que venía. Que decenas de diputados hayan pasado frente a François Bayrou y lo hayan ignorado olímpicamente mientras él les extendía su mano en un gesto que intentaba ser cordial para cortar la tensión, hablaba a las claras de que su mandato tenía los días contados.
Ahora, el Ejecutivo del primer ministro francés ha caído tras perder la cuestión de confianza a la que se sometió por voluntad propia. En una votación sin sorpresas, con 194 votos a favor y 364 en contra, el líder centrista no logró los apoyos para seguir al frente y abandonará el cargo solo nueve meses después de asumirlo. Francia, que ha tenido cuatro jefes de Gobierno desde 2022, se adentra en una nueva crisis política.
En su primera intervención ante los diputados, Bayrou, que solicitó la cuestión de confianza para buscar «claridad y estabilidad democrática», defendió su decisión como una «prueba de verdad», al tiempo que sostenía que «el mayor riesgo es seguir sin cambiar nada». Sin embargo, en su último alegato antes de las votaciones, el mandatario afirmó, casi como una despedida, que sus nueve meses en el cargo fueron «profundamente felices».
Bayrou convocó la votación tras presentar un ajuste fiscal de 44.000 millones de euros que incluía recortes en el gasto social y que buscaba hacer frente al peligro del sobreendeudamiento. «Si no abordamos la deuda, ya no podremos tomar préstamo en absoluto», sentenció. El anuncio provocó el rechazo tanto de la oposición de izquierda como de la derecha, lo que ponía más trabas al Gobierno, que lidiaba con un congreso dividido, donde los socios de Macron no tienen mayoría.
Antes de la votación, Bayrou habló en un discurso de 40 minutos de la «hemorragia silenciosa» que supone la deuda en Francia (alrededor del 114% del PBI), ya que el país acumula más de medio siglo de presupuestos en déficit al que ahora tendrá que enfrentar su sucesor.
«Gastamos, pero nunca retrocedemos. Nos hemos acostumbrado a financiar con crédito incluso los gastos cotidianos, y eso es una adicción nacional», denunció. Por ello, volvió a defender su plan de recortes como la única manera de «encarrilar al país» antes de que el colapso sea irreversible. «Si queremos salvar el barco en el que estamos, debemos actuar sin demora. No está fuera de nuestro alcance, solo requiere un esfuerzo moderado de cada uno si actuamos a tiempo», recalcó.
El mandatario también rechazó lo que llamó «el pensamiento mágico» de quienes plantean que «los ricos deben pagar más», en alusión al repetido discurso izquierdista. «Ustedes pueden derrocar al Gobierno, pero no pueden borrar la realidad», finalizó Bayrou. Se trata del primer jefe de Gobierno de la V República en caer en una cuestión de confianza y presentará el martes su dimisión y la de su gabinete a Macron; luego, será el presidente de la república el que nombre a su sucesor.
La breve estancia de Bayrou parece eterna en comparación con la de su predecesor, Michel Barnier, que estuvo en el poder apenas tres meses. Ambos fueron apuestas de Macron tras las elecciones legislativas que resultaron en un congreso altamente fragmentado y que otorga poca gobernabilidad.
Fuente: Publicado en Nuevo Mundo, edición 1231 del 10 de septiembre de 2025


