• 09/02/2026
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Sexo débil

Sexo débil

Escribe: Gustavo Ruckschloss –

Cuando los Reyes Católicos de España venían conquistando el mundo árabe, llegaron a Córdoba. Tan bella y pujante era, que la hicieron capital del reino. Acababan de expulsar a los gobernantes árabes, pero permanecían las personas con su inmensa cultura musulmana. Generosamente cobijaba a gran cantidad de judíos con sus artes y saberes que, sumados a los que traía esa ola cristiana que llegaba potente, la engrandecían aún más.

Así de pujante era que tenía casi 500.000 habitantes; al mismo tiempo, París tenía 10.000. Disfrutaba de servicios que ninguna otra ciudad tenía. Era una avanzada del progreso concreto, material e intelectual. Era, sin dudas, la ciudad más importante del mundo occidental.

Para abastecer a todo ese conglomerado y sus alrededores, se elevaba toda el agua con una inmensa noria que subía el agua del Guadalquivir para dar vida a gentes y campos. Aquella noria estaba dentro de las defensas del castillo porque era vital para todo; había que protegerla más que a nada. Pero en ese castillo dormía la reina Isabel (la Católica), a quien le molestaba el ruido de la noria al girar y decía que no la dejaba dormir.

De más está decir que la ciudad más importante del mundo se quedaba sin agua todas las noches para cuidar el sueño de una mujer.

Salvando cualquier error de fecha o circunstancia, se ve cómo, a lo largo de toda la historia, hay de las unas y de las otras; pero las que manejaban los destinos de esa historia nunca fueron débiles.     
Fueron mujeres.

Fuente: Publicado en La Pericana, edición 474 del 8 de febrero de 2026

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