• 29/01/2026
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Qué lástima

Qué lástima

Gustavo Ruckschloss Escribe: Gustavo Ruckschloss –

En aquel pueblo desértico y asoleado, había muy pocos árboles por desidia de la gente.
A medida que pasaba el tiempo y los lugareños fueron más pudientes, compraban su autito. Así las cosas, un vecino, que era uno de los pocos que había conseguido criar un árbol en su vereda, comenzó a despotricar con su vecino porque metía su autito nuevo bajo la sombra de SU árbol. Y, aunque no molestaba para nada, ni a nadie, a él sí le incomodaba el auto frente a su casa, a la sombra de SU árbol. Tanto fue así que un día, con un hacha cortó el árbol para que su vecino no pusiera el auto en su sombra.

​En otra parte, Don Juan, que es el almacenero de la esquina, un día se dedicó a sacar envases, cajas, papeles, latas, etc. Como eran muchas cosas, las metió en varias cajas grandes prolijamente para que, en la recorrida nocturna de los basureros, se las llevaran. Al día siguiente, la mañana apareció con toda la basura desparramada por la vereda y revuelta por los perros. Una mugre enorme.  Averiguando el motivo, aprendimos que los cartoneros con tal de sacar provecho propio, no dudaron en estropearles la vida a los demás.

Dos ejemplos de egoísmo estúpido, de no solidaridad, de antiecológicos; de todo lo opuesto a lo bueno.
¡Qué lástima!

Fuente: Publicado en La Pericana, edición 473 del 27 de enero de 2026


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