• 01/09/2025
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Amor a primera vista

Amor a primera vista

Por Gustavo Ruckschloss –

En esta vida hay cosas que únicamente se pueden y deben hacer personalmente, de manera intransferible, en actos singulares y bellos. Se deben disfrutar al máximo y para ello debe haber comunión entre ambos: entre aquel blanco y tu persona, sin ni siquiera el aire entre ambos.

Gemidos y ruiditos íntimos que sirven para entusiasmar a esos que dan y reciben; a esos que uno sobre el otro disfrutan de ellos; y gozan esos movimientos cadenciosos. Uno se desliza sobre el otro, lo deja hacer; que vaya y que vuelva; que deje su imprinta sobre ella de manera inconfundible; que le deje su huella no sólo por nueve meses, sino para toda su existencia.

Será como si a partir de ese momento sus vidas quedaran en el limbo. A partir de ahí, nada será igual; la marca quedará grabada como memoria indeleble. Esa marca que deja una comunión profunda, plena. Casi se siente un perfume y, si falta, hasta lo imagino. Le pondría todos los colores del arco iris a aquel instante; pero ella manda, quiere tener su propio y único color, el de ella, el del amor. Me

hace imaginar todo, lo verdadero y lo mágico; siempre dispuesta, con su bella claridad; esa blancura que parece irreal, con la que me recibe, me cobija y ampara en su lugar, en su espacio infinito, casi sin límite. Entre ellos no hay obstáculos, todo fluye, todo se da como los enamorados primerizos, en los que hasta los errores se ven como algo deseable, para luego superarlos de la más dulce manera.

Es como el éxtasis; es la communion de dos en uno; el clímax de una conjunción, es lo más que nos podamos imaginar. Sirve para la comunicación que llega hasta el final. Esa forma de decir lo que sea de la major manera, más que comunicación es una amalgama de dos que pasan a ser uno.

Por si no lo sabían, hablo de mí y la hoja en blanco, esa que lleno de palabras porque me induce ideas y me hace imaginar mundos que me da gusto compartir. Escribir a mano sobre el blanco papel es como el casamiento, con el valor simbólico de la superficie blanca: está virgen y es uno, con la caligrafía, el que concreta la desfloración. Por eso, para mí, sería inimaginable entregar la blanca inmaculada a una vil, mecánica y numérica máquina para que lo haga.

Fuente: Publicado en La Pericana, edición 455 del 31 de agosto de 2025

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