• 14/04/2025
  • 3 de minutos de lectura

Pena de muerte

Pena de muerte

Gustavo Ruckschloss Por Gustavo Ruckschloss –

El tener que planchar debería merecer la pena de muerte. Pocas cosas en la vida son más desagradables.

Por lo menos para mí. Supongo que es un hábito heredado o impuesto por la inquisición. Tienen las mismas torcidas intenciones; hacer sufrir a las víctimas. No me meto en los fundamentos de aquella perversa e incomprensible institución, ni me interesan porque lo que argumenten estaba impregnado de horror humano.

Sí me interesa saber cuánto debería destinar de mi pecunio para no tener que soportar semanalmente este calvario. Me estoy refiriendo a tener que planchar ropa, la que sea; desde la más sencilla hasta la más complicada o pesada y dura como la carpa de los jeans o grandes y flacas como una sábana.

Admiro y felicito a la juventud que cada día usa más ropa que no se plancha o, directamente no les importa que se planche o no. Ellos la usan como sale del secado al sol en el fondo de su casa. A lo sumo, un estirón a mano y listo. Esta juventud ni sabe lo que fue la inquisición, por suerte, y vive en un mundo descontracturado y más simple (en ese tema).

Hubo épocas en la que nos enseñaban a planchar a todos los miembros de la familia, sin excepción.

Y solamente las madres tenían la habilidad para planchar los almidones de un delantal de escuela o el cuello duro de la camisa del abuelo, la única que tenía para salir.

Espero que la inteligencia artificial sea más ágil para asignar ropas, sin plancha, e ignore el suplicio semanal. Si no, no es inteligente.

Fuente: Publicado en La Pericana, edición 435 del 13 de abril de 2025

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