- 17/03/2025
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Disyuntiva


Para poner alguna flor de vez en cuando, en casa teníamos un florerito.
No muy grande, flaco y simple, pero agradable. Casi como si fuera un tubo de ensayo de un juego de química. Resulta que al lavarlo, se golpeó apenas el borde, pero lo suficiente como para que se rompiera.
Quedó casi entero salvo la parte de arriba que muestra una intimidatoria serie de picos vivos del vidrio.
Al otro día, dedicarse a buscar un nuevo reemplazante. Así fue como conocí cuanto bazar y regaleria hay en mi pueblo. Parecidos muchos, igual ninguno. Las opciones son: dejar de tener ese tipo de florerito en casa, poner cualquier otro con buen gusto, usar el roto, con mucho cuidado y disfrutarlo como si fuera un hijo accidentado… Mucha filosofía para un tema tan de entre casa. Entre las posibles soluciones está el poner las flores en una botella de cerveza, o en la jarra del clericó, total, se usa una vez al año. Pedirle un nuevo florerito a los Reyes Magos. ellos sí los podrán conseguir.
No poner flores nuevas nunca más sobre la mesa o poner flores artificiales que no dan tanto trabajo y siempre se ven como nuevas.
Hacer un curso de artesanías de catorce meses y construir un “lindo florero” con las propias manos. Otra es buscar entre las muchas ferias de artesanías alguno que nos guste, o pedirle al primo habilidoso que haga uno con un caño oxidado.
Fuente: Publicado en La Pericana, edición 431 del 16 de marzo de 2025

