- 05/03/2025
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Culpable impensado


Más de una vez hemos escuchado aquello que, más importante que encontrar la solución de un problema, es encontrar un culpable.
Y, sin darnos cuenta lo practicamos en nuestra vida cotidiana.
Desde chicos, cuando en la escuela nos va mal, siempre la culpable es la maestra que no nos quiere, o el sistema que es perverso. Para qué decir luego, en la secundaria.
Cuando no es el bulling, es el compañero grandote o el que me copió la tarea o no me ayudó en el grupo.
Ya, más grandes, apelamos a la falta de trabajo.
Es la sociedad que no me abarca, no es que yo sea vago.
O es el sistema, y no que no me da la cabeza para aprobar el ingreso; a la facu, al trabajo o a donde pidan seso y transpiración.
Luego, es la falta de apoyo de la familia que no nos ayuda, para casarnos y situaciones parecidas. Hasta las religiones le echan la culpa de los pecados a las tentaciones, cuando no a las modas o malas costumbres.
Es cierto, también, que hay culpables preferidos, casi profesionales, y que hacen muy bien ese papel. Son: el gobierno (el que sea). la inflación, los cuñados y/o suegras o el clima.
Voy a un negocio semanalmente y una de las chicas suele decir que anda mal porque es día martes. Al preguntarla por qué, me dijo que todo lo malo le pasa esos días. Que está más cansada que los lunes o, el viernes incluso. Que sabe que, si sobrevive al martes, ya puede seguir la semana tranquila.
Nunca pensé que un día de la semana pudiera ser el culpable de los sinsabores de alguien.
Hoy aprendí algo nuevo.
Fuente: Publicado en La Pericana, edición 428 del 2 de marzo de 2025


