- 24/02/2025
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Sin orden ni plus


Por una dolencia repentina, tuve que ir al médico. Me auscultó concienzudamente, me interrogó como una suegra y me dijo que tenía que poner algo caliente sobre la parte dolorida; tomar mucha agua, no café y, cuando pudiera, moverme. Tomar desinflamatorio y, además, debía alejarme de la ceveza.. Completó con un pedido de análisis, de una ecografía y una resonancia magnética. En esos menesteres estaba cuando me encontré con María, conocida de hace años. Es muy trabajadora, de origen muy humilde, de familia campesina.
Charlando, salió el tema de mi dolencia porque llevaba las recetas en la mano. Le conté sobre mi dolor y me dijo muy tranquila y segura que debía tomar mucha agua y, si podía comprarlo, algún desinflamatorio para tomar un par de dias, no más…con las comidas para que no cayera mal a la pansa, dijo. Cuando le duela, póngase algún trapo caliente y quédese quieto un rato, y luego camine. Siguió diciendo. Que sea agua y no cerveza ni vino, terminó. Yo le agradecí sus consejos, y seguimos.
No sé dónde tiene guardado el título, pero acertó en todo, con naturalidad de quien se debe valer en la vida por sí solo.
Si se me pasa el dolor en unos días, me ahorraré una resonancia y los análisis. Con ese ahorro, compraré cerveza para cuando me mejore del todo y un muy agradecido regalo para María.
Fuente: Publicado en La Pericana, edición 428 del 23 de febrero de 2025


