- 25/11/2024
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Estoy contento


Soy caminante, más aún, soy un paseante. Sí, porque además de caminar, miro, veo, huelo, hablo y, sobre todo, pregunto. Conforme sea el barrio, la calle, plaza o lugar por el que ande, trato de ver algo así como el clima del lugar.
Su gente, cómo viven, los niños que antes metían bullicio en todos lados, hoy solamente en los barrios más tranquilos y seguros. Precisamente, es una medida de la tranquilidad del lugar, porque ninguna madre deja sus niños jugar en lugar inseguro. Así uno aprende algo de cada caminata.
Y paseante, porque me lo tomo como un paseo, como algo distendido y no obligatorio. Tampoco me visto con ropa ni zapatillas deportivas, ni llevo la consabida botellita con agua. Simplemente porque no me propongo más que pasear. No es un acto deportivo ni sanitario; es salir a pasear cuando se me antoja.
Procuro que sea en horario de menos calor y con buena luz. Sobre todo, por motivo de seguridad personal. Nunca camino de noche solo. El miedo no es tonto. Además, procuro llevar mi varilla antiperros porque la experiencia así lo recomienda.
Estoy contento porque en los paseos de estas semanas encontré un sin fin de jazmines del cabo florecidos.
Por suerte, por todos lados. En jardines, balcones, macetas o el suelo. Chicos y grandes, muy cuidados y prolijos algunos y descuidados, casi cerriles otros. Cada uno con su impronta, con su fisonomía, todos se ven lindos y, sobre todo, huelen precioso. Su perfume inconfundible y bien presente alegra el aire y el ánimo. En algún lado se ven en los floreros perfumando la pieza o toda la casa.
No sabía que en mi pueblo hubiera tantos y tan democráticos, porque desde la residencia pituca hasta el humilde rancho tienen el suyo que, agradecido convida perfume y alegra la vida.
Fuente: Publicado en La Pericana, edición del 24 de noviembre de 2024


