- 01/04/2026
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Bullying y tragedias escolares: ¿Qué pasa en la mente de nuestros jóvenes?

Los recientes episodios de violencia en las escuelas nos obligan a reflexionar sobre el acoso escolar. Cuando un joven usa un arma contra sus compañeros, surgen dudas sobre el sufrimiento silencioso, el impacto de las redes y la responsabilidad adulta. El psicólogo Raúl Ontiveros analiza este fenómeno, advirtiendo que la escuela es solo el escenario donde estallan los graves problemas que nacen en casa Nos invita a dejar de culpar al docente y asumir nuestros propios roles
-¿Por qué el bullying de hoy es más destructivo que el de antes?**
–El acoso actual es mucho más dañino porque se multiplica rápidamente a través de la difusión en las redes sociales. Antes, el conflicto podía terminar en una pelea física, pero ahora la exposición es masiva y el adolescente siente que todo el mundo lo observa sin escapatoria. Además, existe una modalidad pasivo-agresiva terrible que consiste en hacer el vacío a la víctima y tratarla como si fuera inexistente, lo cual destruye su autoestima.
-¿Qué lleva a un adolescente a reaccionar con violencia extrema?
-A veces puede ser un episodio psicótico, pero suele darse en jóvenes con un psiquismo muy frágil que acumulan angustia tras años en un ámbito hostil [2, 6]. Sus barreras internas se derrumban progresivamente y buscan defenderse mediante la venganza en lo que se denomina «pasaje al acto» [6]. En los casos donde se preparan armas de fuego y municiones adicionales, se evidencia una clara premeditación y no solo una mente nublada [6, 7].
-¿Es la escuela la raíz principal de estas conductas violentas?
-No, estas dinámicas rara vez nacen dentro de la institución educativa. El comportamiento del acosador suele originarse en su entorno familiar, donde aprende que burlarse u hostigar es totalmente aceptable. Existen casos con hermanos acosadores o padres que maltratan; la escuela simplemente se convierte en el lugar donde el joven ejecuta esa violencia que ya viene asimilada desde su propio hogar.
-¿Se maneja adecuadamente el problema dentro del sistema educativo?
-Lamentablemente, existe una permisividad que avala al acosador. Se le dan múltiples oportunidades al agresor por la convivencia, provocando que el acosado deba irse de la escuela. Además, depositamos un peso injusto en los docentes, exigiéndoles ser terapeutas cuando esa responsabilidad es de la familia.

