- 20/05/2026
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Aseguran que cierra la planta de Tía Maruca en Albardón

La firma de galletitas dejará de producir en Albardón tras casi tres décadas de actividad. La crisis de consumo, los costos y las deudas aceleraron el cierre.
La empresa Tía Maruca confirmó el cierre definitivo de su planta principal en Albardón y pondrá fin a casi 30 años de producción en San Juan. La decisión impactará de lleno en el empleo industrial local y marca el final de una de las marcas alimenticias más reconocidas de la provincia.
Según publicó Radio Mitre, la compañía resolvió cesar sus operaciones tras una combinación de factores económicos que incluyó el aumento sostenido de materias primas, inflación, caída del consumo y una estructura de deudas que volvió inviable el funcionamiento de la planta.
El establecimiento sanjuanino era el núcleo operativo más importante de la firma y uno de los principales motores industriales de Albardón. El cierre ya provocó el despido de decenas de trabajadores, quienes comenzaron medidas de protesta luego de recibir los telegramas correspondientes.
Además, existen reclamos judiciales y gestiones gremiales para garantizar el pago de indemnizaciones y liquidaciones finales. El conflicto abre un nuevo foco de tensión laboral en un contexto de retracción industrial y pérdida de puestos de trabajo en distintos sectores productivos del país.
Entre los factores que precipitaron la caída aparece la fuerte subutilización de la capacidad instalada. La planta operaba apenas al 52% de su potencial, un nivel que elevó los costos de producción y deterioró la competitividad frente a segundas marcas y productos de bajo precio.
Fundada en 1998 bajo un modelo familiar, Tía Maruca logró consolidarse en el mercado nacional combinando producción industrial y recetas tradicionales. Su etapa de mayor expansión llegó en 2017, cuando adquirió la planta de Dilexis en San Juan y amplió su capacidad operativa para abastecer nuevos mercados y exportaciones regionales.
Sin embargo, la desaceleración del consumo interno desde 2024 y la volatilidad macroeconómica terminaron golpeando de lleno a la estructura financiera de la empresa.
El cierre de la planta no solo representa la caída de una marca emblemática para San Juan, sino que vuelve a encender alarmas sobre la situación de la industria alimenticia y el deterioro del entramado productivo regional frente al actual escenario económico.


