- 06/05/2024
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Aprendizaje y Humor, el valor de la “contentitud”

Américo Sirvente, el sanjuanino que transformó sus clases divertidas en conferencias para mostrarle a otros que aprender y enseñar con alegría lleva a otro nivel la experiencia del aprendizaje. Afirmó que “nos hicieron creer que la educación tiene que ser seria”. MIRA EL VIDEO DE SOBREMESA
El sanjuanino, Américo Sirvente lidera el ranking de conferencistas latinoamericanos del sitio web Mentes a la Carta, plataforma que ofrece a los visitantes de Latinoamérica y España una amplia oferta de conferencistas, capacitadores y coach. Los asistentes a las conferencias son quienes eligen y Sirvente fue el más votado en el 2023 y aún mantiene el puesto con su disertación “Contentitud, humor para aprender y para enseñar”.
“El término contentitud lo copié, porque no nos vamos a engañar todos los docentes e investigadores somos copiadores de algo y le ponemos nuestra impronta, entonces esa palabra la escuché después de una clase de yoga cuando dijeron –qué contentitud la clase de hoy. Y yo le di este significado que refiere a lo contento y a la actitud y así titulé esta conferencia que ya he dado como 50 veces en el exterior y solo 3 veces aquí en San Juan”, relató Sirvente quien el viernes pasado habló del humor en el aprendizaje y la enseñanza por cuarta vez en su provincia.
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¿Y qué implica la contentitud en el aprendizaje y la enseñanza?
“Significa que la gente aprende más cuando se utiliza el humor. Yo daba clases bastante divertidas y alguien me dijo por qué no contaba cómo hacer clases divertidas pero para poder contarlo me puse a investigar qué sucedía cuando la gente está contenta y descubrí muchos trabajos científicos que hablan de cómo el cerebro actúa de manera diferente si uno está contento y a eso le llame estado de bienestar. O sea, cuando uno tiene un estado de bienestar, tiene contentitud, ocurre que uno aprende mejor los conceptos y los retiene por más tiempo. Y cuando los conceptos quedan en la memoria de corto plazo, dormís 7 horas y te pasan a la memoria de largo plazo”.
En el mismo sentido el también ingeniero explicó que “si uno está contento está más dispuesto a aprender lo que le están transmitiendo. Si uno dice un chiste o hace una broma junto con un concepto, el concepto te queda y además eso dispara un conjunto de hormonas. Las hormonas pueden activarse con drogas pero eso hace daño, yo cuento como se pueden activar esas hormonas con actividades cotidianas, de las que uno hace usualmente como bailar, canta, abrazarse, cada una de esas acciones hormonas diferentes y esas hormonas activan el centro del placer y hacen que uno se sienta muy bien”.
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¿Si eso está estudiado porque los docentes no lo aplican acá?
“Porque nos han hecho creer que la educación tiene que ser seria, todos lo hemos vivido. Si el maestro aprende donde lo hacen callar y no lo dejan hablar y no lo dejan reírse en clase, cómo vas a enseñar de otra manera. Yo soy ingeniero civil, soy cuadradito, pero tengo las aristas redondeadas de la práctica. Con el tiempo he ido viendo como los chicos prestan otro interés y cómo impactan las dinámicas de grupo antes de empezar una conferencia, entonces dije: Aquí está el secreto. Yo arranco cada conferencia con una dinámica de grupo que los pone en un estado de bienestar dispuestos a poder ver lo que viene.
¿Cuántos de los docentes hoy, están enseñando por vocación y no por un sueldo?
“Yo tengo un equipo de cátedra, en donde estamos trabajando 10 o 12 y te puedo asegurar que tienen muchísimas ganas de transmitir y ahí está el secreto, no de la manera que yo lo hago por supuesto, porque cada uno tiene un estilo de enseñanza, una manera. Pero, como en todas las actividades, hay gente que va a una fábrica por el sueldo y hay otra gente que va porque quiere crear cosas”.
¿Cómo aprende el cerebro sí un alumno arranca a las 7:30 de la mañana?
Yo diría que las clases deben comenzarse a las 9 y las terminemos más tarde porque, indudablemente, más tarde los chicos están más despiertos. Tenemos que enseñarle a la gente que eso está bien hacerlo pero para eso tiene que haber una decisión que va más allá del maestro. A mí me ha pasado que en un congreso donde di una conferencia en un congreso y luego había una mesa redonda de conferencistas internacionales, el director del Congreso estimó que lo que yo había hecho no era serio porque había hecho bailar a los asistentes y no estuve en esa mesa redonda. Hay cosas que uno hace y que no a todo el mundo le gustan porque creen que están mal así que ¿podemos cambiar esto? Sí, podemos cambiarlo, pero tiene que haber una política, una bajada de línea, que una directora lo entienda, que una supervisora lo entienda, que una ministro lo entienda. Si nosotros empezáramos a trabajar desde el punto de vista de la actitud les aseguro que seríamos mucho más felices”.
¿Por qué entonces no llega eso a las universidades?
“No tengo la respuesta, indudablemente hace falta investigar más, no sé si hay una voluntad de no cambio porque todas las instituciones son unos elefantes y cuesta mucho modificarlas. Si yo quiero cambiar un contenido de una materia para una determinada carrera tengo que esperar a que el trámite llegue hasta el Ministerio de Educación de la Nación y lo autoricen, las dinámicas de las grandes infraestructuras son así. Y no a todo el mundo los métodos innovadores les parecen bien, a nosotros nos enseñaron que había que ir a clase ordenadito y que las aulas tienen que tener los escritorios uno detrás de otro. Ahora fíjate qué interesante que a un niño de nivel inicial le enseñan todo jugando, pero nos ponen en primer grado y se termina.
¿Lo han consultado autoridades alguna vez, un ministro, un gobernador?
“Algunas si, en realidad yo estoy levantando la mano siempre, o sea, yo siempre estoy ofreciendo. Con la ministro anterior armamos un grupo que era formación pedagógica en TICs y estuvimos dando capacitaciones en distintos colegios, incorporando tecnología donde uno de los componentes era el tema de lo contento y estuvimos un tiempo hasta que llegó alguien que asesoró al ministro que lo que yo estaba haciendo no estaba bien porque no era serio y bueno”.
Dicen que nada que no se pueda medir vale ¿porque no se compara un sistema contra otro y se ven los resultados?
“Yo estoy totalmente disponible. Nosotros ideamos una metodología para hacer diseño de materiales educativos, sacamos cuatro setenta y cuatro en la medición contra cinco puntos, en la medición de cuánto le había impactado la metodología en la producción de materiales educativos y eso lo desarrollamos en San Juan y lo presentamos en congresos internacionales. Cuatro libros y más de 100 conferencias hablando sobre esta metodología. Lo hemos medido y funciona, ahora eso se lo llevamos a la autoridad y las autoridades tienen otros problemas porque se pierde más tiempo en los ministerios hablando de burocracia y de salarios. Tenemos una estructura que es lenta a la hora de producir estas cuestiones y dependemos de las decisiones de una autoridad que quizás piensa que ciertas cosas deben ser de una manera determinada.
Estoy totalmente de acuerdo con que el resultado de la calidad educativa hoy es terrible pero también hay que tener en cuenta para qué contexto son las estadísticas. Las pruebas que se hacen acá no son hechas para este contexto, te miden la capacidad que tenés de resolver problemas matemáticos, pero hay gente que es brillante y que hace música. Tendríamos que empezar a abrir hasta el tema de las inteligencias múltiples, hay un montón de cosas que hay que investigar y no pensar que las cosas hay que medirlas de esta manera. El mundo va cambiando y la única regla que hoy tiene el cambio es el cambio, no podemos utilizar los mismos sistemas de enseñanza porque los jóvenes cambiaron. ¿Cómo empezamos a cambiarla? siendo disruptivos, rompiendo esquemas.