• 28/04/2026
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Adelante

Adelante

Gustavo Ruckschloss Escribe: Gustavo Ruckschloss –

Por suerte, mi hijo pudo comprarse un auto después de muchos sacrificios. Luego de infinitos trámites, papeles, inspecciones, seguro y demás, faltaba un pequeño detalle: aprender a manejar. Luego, tal vez, sacar el carnet de conductor.
Todas esas peripecias me las contaba por WhatsApp. Hacía un curso de manejo en una academia cerca de su casa y me relataba sus progresos cada día. En una de las llamadas me decía que, a veces, se ponía un poco nervioso por las bocinas y cosas parecidas de los que venían detrás de él.
Le dije, entonces, que debía fijarse solamente en el tránsito delante suyo, nada más. Que solamente de cuando en cuando mirara por el espejo retrovisor, para saber qué pasaba en el mundo. Me comentó que eso mismo le había dicho el instructor. En la siguiente llamada me contó que puso en práctica el consejo y le fue muy bien en la clase.

Como es de suponer, hice extensiva esa situación para llevarla al día a día. El otro tránsito, el de la vida real, dice exactamente lo mismo. Dice que hay que vivir el momento y mirar hacia adelante, con mucho cuidado, pero con optimismo. Y reducir la mirada hacia atrás al máximo posible, salvo que alguna necesidad nos obligue, para no colisionar.
Mirar para adelante con atención y alegría es el paso más importante para ese carnet que te da la vida. Con la salvedad de que ella no te lo renueva año a año, debes, entonces, conducirte siempre bien; caso contrario, chocarás en más de una ocasión, porque obstáculos siempre aparecen. Depende de uno tener la habilidad de sortearlos para seguir en marcha.
En la vida, como al volante, conviene mirar adelante.

Fuente: Publicado en La Pericana, edición del 26 de abril de 2026

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