- 07/09/2026
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Hernández advirtió por el deshielo: “No sé si se está manejando en la escala correcta”

El gerente de Sustentabilidad de Los Azules calificó como “histórica” la acumulación de nieve en la Cordillera y sostuvo que San Juan deberá prepararse para un importante volumen de agua durante los próximos meses. Advirtió que la velocidad del deshielo dependerá de las temperaturas y también de las lluvias del verano.
La extraordinaria acumulación de nieve en la Cordillera volvió a poner en primer plano los riesgos que deberá afrontar San Juan durante el próximo deshielo. Mario Hernández, gerente de Sustentabilidad del proyecto cuprífero Los Azules, consideró que la provincia está frente a un “evento histórico” y planteó que todavía existen interrogantes sobre si la situación está siendo abordada en función de su verdadera magnitud.
“Tenemos que prepararnos. En nuestro ADN minero está el análisis de riesgo y de las condiciones naturales. Nos ocupamos del tema y me parece que no sé si se está manejando en la escala correcta”, afirmó Hernández durante una entrevista en el programa De Sobremesa.
El directivo explicó que el volumen final y, sobre todo, la velocidad con la que llegará el agua a los ríos dependerán de un factor que todavía resulta difícil de anticipar: las condiciones meteorológicas de la primavera y el verano.
“Va a depender mucho de algo que no podemos predecir: qué va a pasar con la salida de la primavera y el próximo verano. Si va a ser caluroso y seco o más fresco y húmedo, porque eso va a regular el nivel de deshielo”, señaló.
Según Hernández, la acumulación registrada durante las sucesivas nevadas alcanzó sectores cordilleranos que habitualmente podían observarse sin cobertura blanca.
“Ha habido una gran acumulación de nieve que ha generado un gran espesor. Hay lugares donde la acumulación vertical de precipitación ha sido muy importante”, explicó. Y agregó que durante una reciente visita a Barreal pudo observar cómo valles que habitualmente se distinguían sin nieve actualmente aparecen completamente cubiertos.
Para Hernández, el principal interrogante no pasa únicamente por cuánto hielo y nieve se acumuló, sino por la velocidad con la que se producirá su derretimiento.
“Esa cantidad de agua que va a escurrir va a depender de la condición climática, de si vamos a tener días muy calurosos para que el deshielo sea más rápido”, explicó.

A esa variable deberá agregarse otro componente: las tormentas estivales. Un período de deshielo importante combinado con precipitaciones podría incrementar todavía más el agua transportada por los cauces.
“Ese escurrimiento que se va a venir en el verano va a estar muy determinado por las temperaturas, las condiciones climáticas, si va a haber más precipitaciones o no, a lo cual también hay que agregarle las lluvias del verano, que aumentan el caudal”, sostuvo.
En ese contexto, Hernández anticipó: “Me parece que el río San Juan va a tener un caudal muy, muy interesante”.
El representante de Los Azules diferenció este escenario de otros episodios extraordinarios ocurridos en la provincia, como la ruptura de una laguna que años atrás generó una creciente súbita por cauces prácticamente sin uso. Explicó que aquel fue un fenómeno violento e inesperado, mientras que ahora se trata de un proceso progresivo y fuertemente condicionado por las temperaturas.
La situación hídrica también apareció vinculada durante la entrevista con la responsabilidad social de las compañías mineras. Hernández sostuvo que las empresas pueden participar ante problemas que afectan directamente a las comunidades donde desarrollan sus proyectos.
Mencionó como ejemplos las defensas de los ríos y las mejoras de las redes de riego, especialmente en Calingasta.
“Los problemas de uno son los problemas de todos, porque mis compañeros de trabajo también viven en Barreal, Tamberías y Villa Calingasta”, sostuvo.
Una aceptación del 97% para Los Azules
Hernández también vinculó esa participación comunitaria con la denominada licencia social de la minería. Según explicó, Los Azules mide dos variables centrales: aceptación y confianza.
De acuerdo con los indicadores informados por el ejecutivo, el proyecto registra actualmente 97% de aceptación social y 90% de confianza.
“Un proyecto que tenga por encima del 50% de confianza social ya marca un buen nivel”, señaló.
Hernández aseguró además que representantes de Los Azules ya mantuvieron encuentros cara a cara con más de 6.500 personas para explicar las características del emprendimiento.
Dentro de los programas de vinculación mencionó la capacitación y formación de habitantes de Calingasta. Actualmente la empresa participa en una diplomatura en Seguridad Patrimonial desarrollada junto con la Universidad Católica de Cuyo y Huarpe, que alcanzará a 70 personas.
Los Azules financia 40 becas, Huarpe otras 20 y la universidad incorporó 10, según detalló Hernández. El año pasado también se desarrolló una diplomatura vinculada al control de calidad en la construcción destinada a Calingasta.
La dimensión social y la cuestión hídrica terminarán cruzándose durante los próximos meses. Para las compañías que operan en la Cordillera y para el Estado, la abundancia de nieve representa una mejora sustancial frente a los años de sequía, pero también obliga a anticipar escenarios de riesgo.
La incógnita comenzará a despejarse con el aumento de las temperaturas. La cantidad de nieve ya está sobre la Cordillera; ahora el factor decisivo será determinar a qué velocidad se transformará en agua y cómo estará preparada San Juan para conducir ese caudal.



