- 07/09/2026
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Helada tardía encendió la alarma entre productores vitivinícolas de San Juan

Las bajas temperaturas registradas durante la madrugada provocaron daños en los primeros brotes de viñedos de distintos departamentos. Los productores temen que el fenómeno termine afectando el rendimiento de las variedades tempranas.
La llegada de una fuerte helada tardía generó preocupación entre productores vitivinícolas de San Juan. En fincas de Angaco, 9 de Julio y Santa Lucía, los viñateros detectaron daños en los brotes recién desarrollados de las plantas, especialmente en las variedades Flame y Superior.
El fenómeno se produjo en un momento particularmente sensible para los cultivos, ya que las vides habían comenzado su etapa de brotación. Estas variedades se caracterizan por iniciar antes su desarrollo y llegar también de manera anticipada a la cosecha, que habitualmente comienza en diciembre.
Durante la madrugada de este lunes 7 de septiembre, las temperaturas descendieron varios grados bajo cero. Según los registros del Servicio Meteorológico Nacional, la mínima llegó a -3,2 °C a las 8, mientras que una hora antes se habían registrado -2,8 °C. También hubo valores negativos durante las horas previas, con -1,7 °C a las 6 y -1,3 °C a las 5, en un contexto de cielo despejado y ausencia de viento.
La principal preocupación del sector está relacionada con el estado de desarrollo de las plantas. Los tejidos jóvenes de la vid son particularmente vulnerables al frío intenso y una helada en esta instancia puede afectar las estructuras que posteriormente darán origen a los racimos.
El riesgo para la producción
El peligro de una helada tardía ya había sido advertido por especialistas del INTA, debido a que el avance de la brotación incrementa la exposición de los viñedos a las bajas temperaturas.
En esta etapa, la vid puede presentar varias yemas, aunque la principal concentra buena parte del potencial productivo. Si esa estructura resulta dañada por el frío, la planta puede desarrollar una yema secundaria, pero esta alternativa no necesariamente ofrece la misma capacidad para producir fruta.
Por eso, el impacto de las heladas no se limita al daño que puede observarse inmediatamente sobre las plantas. La consecuencia final podría reflejarse más adelante en una reducción de los rendimientos.
Los productores de las zonas afectadas aseguran que ya pueden observarse brotes perjudicados por el frío. Sin embargo, todavía no existe una estimación definitiva sobre la magnitud de las pérdidas y será necesario esperar la evolución de las plantas para determinar el impacto real.
Una temporada marcada por cambios climáticos
La situación se suma a un escenario climático que durante las últimas semanas tuvo diferentes episodios. La acumulación de horas de frío, los períodos de viento Zonda y posteriormente las temperaturas elevadas contribuyeron a que las plantas comenzaran a brotar antes de lo habitual.
Ese adelantamiento dejó a las variedades tempranas expuestas a un período en el que todavía pueden registrarse temperaturas extremadamente bajas.
Las Flame y Superior son particularmente sensibles a este escenario debido a que se encuentran entre las primeras variedades en comenzar su ciclo vegetativo y también entre las primeras en llegar a la cosecha.
Las estrategias para enfrentar las heladas
Ante estos episodios, los productores cuentan con diferentes alternativas para intentar reducir los daños. Una de las técnicas utilizadas tradicionalmente en San Juan consiste en distribuir recipientes con material combustible para generar calor dentro de las fincas.
La aplicación de este método requiere planificación, recursos y personal, además de una distribución estratégica de los puntos de calefacción, principalmente en las zonas bajas donde tiende a concentrarse el aire frío.
La anticipación también resulta determinante: las medidas deben comenzar antes de que las temperaturas alcancen niveles capaces de generar daños en los brotes.
Desde el INTA también recomiendan mantener una vigilancia permanente sobre la evolución de las plantas, especialmente cuando los brotes avanzan y alcanzan mayores dimensiones. Durante las primeras etapas de crecimiento, la vid posee mecanismos naturales que ofrecen cierta protección frente al frío, aunque esa resistencia disminuye a medida que el desarrollo avanza.
Por el momento, los daños detectados corresponden a evaluaciones preliminares realizadas por los propios productores. La determinación del impacto definitivo sobre la producción dependerá de cómo evolucionen los viñedos durante los próximos días.
