- 14/09/2026
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El ex contador de los Kirchner tomó distancia de Cristina y Máximo: “Hay que pagar por lo que se hizo”

Víctor Manzanares, quien durante años manejó las cuentas de la familia Kirchner, espera el comienzo del juicio por Hotesur y Los Sauces. Asegura que también asume su propia responsabilidad y cuestiona los nueve años de demora del proceso judicial.
Víctor Manzanares, quien durante décadas estuvo al frente de las cuestiones contables de la familia Kirchner, atraviesa una etapa completamente diferente de aquella en la que era uno de los hombres de mayor confianza de Néstor y Cristina Kirchner. Alejado de la profesión desde su detención, en julio de 2017, espera ahora que se defina el comienzo del juicio oral por las causas Hotesur y Los Sauces.
El ex contador sostiene que quiere que finalmente haya una resolución judicial y que cada persona involucrada responda por sus actos. En conversaciones con personas de su entorno, insiste en que, si las maniobras investigadas ocasionaron un perjuicio para el Estado, las consecuencias deberían ser todavía mayores.
Manzanares fue durante años quien confeccionó las declaraciones juradas de los Kirchner desde que Néstor Kirchner llegó a la Presidencia, en mayo de 2003. Su trabajo también le permitió conocer en detalle operaciones inmobiliarias de la familia y transacciones relacionadas con Lázaro Báez.
Su vínculo con los Kirchner terminó abruptamente después de su detención. Un año más tarde decidió convertirse en imputado colaborador y aportó información a la Justicia sobre distintos movimientos financieros, la actividad de los hoteles de la familia y presuntas inconsistencias en declaraciones patrimoniales. Entre los elementos que surgieron de aquellas investigaciones estuvo la ruta que permitió encontrar los 5,5 millones de dólares que Florencia Kirchner tenía depositados en una caja de seguridad del Banco Galicia.
Una vida paralizada durante nueve años
Tras recuperar la libertad, Manzanares regresó a Río Gallegos. En la intimidad llegó a definirse como un “muerto civil”, debido a las dificultades que encontró para reconstruir su vida profesional y personal.
Su principal cuestionamiento está dirigido al tiempo que lleva abierto el proceso judicial. Considera que la demora le impidió afrontar una eventual condena, cumplirla y luego intentar recuperar su actividad.
En ese contexto, también reconoce su propia responsabilidad. El ex contador admitió ante la Justicia que se considera parte de las maniobras de lavado de activos que serán analizadas en el juicio por Hotesur y Los Sauces.
Su postura marca, además, una clara distancia respecto de Cristina y Máximo Kirchner. Según manifestó a personas de confianza, mientras él permaneció durante años sin poder ejercer su profesión, otros involucrados continuaron percibiendo ingresos o manteniendo sus empresas en funcionamiento.
Máximo Kirchner declaró recientemente ante la Oficina Anticorrupción un patrimonio de 11.000 millones de pesos. De esa suma, 3.400 millones corresponden al valor de sus participaciones accionarias en empresas que continúan operativas. Además, llegará a su primer juicio por hechos de corrupción con un embargo de 3.000 millones de pesos, aunque conserva sus ingresos como diputado nacional.
Cristina Kirchner, por su parte, volvió a percibir la pensión correspondiente a su condición de expresidenta después de una medida cautelar dictada por la Justicia de la Seguridad Social. El haber mensual bruto informado oficialmente asciende a $15.683.154,06, antes de los descuentos correspondientes.
El reencuentro con Cristina y Máximo
El futuro juicio también implicará un encuentro que Manzanares asegura no temer. El Tribunal Oral Federal 5 deberá establecer próximamente cuándo comenzará el debate por Hotesur y Los Sauces. En la primera etapa, el ex contador tendrá que compartir la sala de audiencias con Cristina y Máximo Kirchner.
Actualmente vive en Río Gallegos, a unas cuatro cuadras de la residencia de Cristina. Desde diciembre de 2020 ya no utiliza tobillera electrónica ni cuenta con custodia policial.
Para asistir al juicio deberá viajar nuevamente a Buenos Aires. El trayecto desde la capital santacruceña hasta Comodoro Py demanda aproximadamente tres horas y cuarto de vuelo.
Su recorrido judicial también incluyó su incorporación como arrepentido en la causa de los Cuadernos de las Coimas, particularmente en las investigaciones relacionadas con el lavado de dinero en las que apareció involucrado Daniel Muñoz, ex secretario privado de Néstor Kirchner.
El fiscal Carlos Stornelli llegó a destacar públicamente el aporte de Manzanares y consideró que, entre los 31 imputados colaboradores con los que había firmado acuerdos, su arrepentimiento había sido particularmente profundo.
Las operaciones alrededor de Los Sauces
En sus declaraciones ante la Justicia, Manzanares aportó detalles sobre el funcionamiento del hotel Los Sauces, al que consideró una pieza fundamental para el crecimiento patrimonial de los Kirchner.
Según su testimonio, el complejo fue alquilado durante años por el Grupo Relats. Inicialmente, el contrato alcanzó los 120.000 dólares mensuales durante aproximadamente dos años. Luego se estableció un canon de 90.000 dólares por mes, con una cláusula que permitía incrementarlo si la ocupación superaba el 50%.
La relación comercial se extendió durante 11 años y, de acuerdo con sus cálculos, generó entre 10 y 11 millones de dólares de ingresos declarados para la familia Kirchner. El vínculo terminó en 2016, cuando ambas partes no lograron acordar las condiciones para una renovación.
Las declaraciones sobre Daniel Muñoz y el dinero
Manzanares también habló ante la Justicia sobre Daniel Muñoz y el manejo de dinero que, según su relato, provenía de circuitos ilegales.
En su declaración sostuvo que, después de la muerte de Néstor Kirchner, Muñoz llegó a El Calafate con las llaves de distintos lugares donde se encontraba dinero. También relató una conversación que habría mantenido con Cristina Kirchner en 2016, luego de que los Panamá Papers expusieran cuentas vinculadas a Muñoz.
El ex contador aseguró además que durante los años en que trabajó con Muñoz participó en operaciones destinadas a transformar dinero en efectivo en activos legales. Según su testimonio, se utilizaron propiedades, comercios y empresas para ese objetivo.
Entre las operaciones mencionadas figuraron la adquisición de una cadena de farmacias, un restaurante y distintos terrenos. También afirmó que posteriormente el circuito financiero se extendió a inversiones fuera del país y a cuentas en Suiza.
En uno de los casos relatados, mencionó la compra de inmuebles por 3,7 millones de euros que finalmente se concretó en dólares, una operación que, según explicó, generó dificultades porque el efectivo disponible estaba en euros. Para concretar el cambio de moneda, señaló la intervención del financista Ernesto Clarens.
También habló de una compra de tierras en El Calafate por 50.000 dólares, realizada frente al nuevo hospital y registrada a nombre de MM Servicios.
Una espera que para Manzanares también es parte de la condena
El ex contador sostiene que quiere llegar al juicio para cerrar una etapa que comenzó hace casi una década. Ya no mantiene vínculo profesional con la familia Kirchner ni con el estudio contable que había heredado de su padre.
Su posición actual es que la Justicia debe determinar las responsabilidades individuales y que quienes hayan cometido delitos deben afrontar las consecuencias correspondientes, incluido él mismo.
Mientras aguarda que el TOF 5 establezca la fecha del debate oral, Manzanares considera que el prolongado proceso judicial modificó por completo su vida. Su expectativa, según transmite a su entorno, es afrontar finalmente aquello que le corresponda y después intentar reconstruir su existencia.


