• 02/10/2025
  • 3 de minutos de lectura

Silencio

Silencio

Escribe: Gustavo Ruckschloss –

Soy un ciudadano común, de carne y hueso. No tengo inteligencia artificial; apenas conservo la natural con la que nací. Esa inteligencia que no logra comprender cómo aquello que nos enseñaron como justicia es, en realidad, lo que vemos hoy. No quiero usar términos que me condenen, de por vida, al repudio de alguna casta privilegiada.

Fui amigo y compañero de Raúl Telechea, pero, aun si no lo hubiera sido, no puedo admitir que, amparados en el paso del tiempo, se corroa hasta el último vestigio de una posible explicación. Sí, simplemente explicación, porque ya ni siquiera es posible pedir justicia.

No diré nada que no se haya dicho antes, durante tanto tiempo. ¿Para qué? Todo lo devorará, como tantas veces, ese agujero negro que es nuestro imperfecto sistema judicial.

Hoy solo quiero rendir mis respetos a quienes hacen bien lo que debe hacerse bien. En lugar de sumar un largo e ignorado reclamo más… guardaré un minuto de silencio por Raúl Telechea.

Nota: mi minuto es para honrar a Raúl, no para ocultar, diluir ni dilatar como otros millones de minutos que siguen sin respuesta.

Fuente: Publicado en La Pericana, edición 459 del 28 de septiembre de 2025

Noticias Relacionadas

Meter la pata

Meter la pata

Escribe: Gustavo Ruckschloss – La historia comienza cuando me estaba vistiendo y me iba a calzar.…
Para entretenerse

Para entretenerse

Escribe: Gustavo Ruckschloss – El plumero es un mentiroso que hace creer que limpia y solo…
Diferentes

Diferentes

Escribe: Gustavo Ruckschloss – Doña Juana le llevaba un cogollo de malvón a doña María para…