- 01/09/2026
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Bancos dieron por incobrables deudas por $4,4 billones

Los préstamos retirados de los activos representan el 3,1% del crédito del sistema financiero. Aunque sean contabilizados como pérdida, las obligaciones pueden seguir bajo reclamo judicial o ser vendidas a terceros para intentar su cobro.
Los bancos argentinos dieron de baja de sus balances $4,4 billones en préstamos considerados incobrables, en un escenario marcado por el aumento de la morosidad y las dificultades de familias y empresas para cumplir con sus obligaciones financieras.
La cifra surge de datos de la Central de Deudores del Banco Central procesados por la consultora EcoGo y corresponde a mayo, último período consolidado. El monto equivale al 3,1% del total de préstamos del sistema financiero.
Del volumen considerado perdido por las entidades, $2,9 billones corresponden a créditos en pesos y el equivalente a $1,5 billones a préstamos otorgados en dólares.
Sin embargo, que un banco retire un préstamo de su activo y lo contabilice como pérdida no significa necesariamente que la deuda desaparezca para quien la contrajo.
“Son préstamos que por normativa los bancos tuvieron que sacar de su activo, pero que siguen existiendo esperando algún recupero, ya sea por vía judicial o venta”, explicó Sebastián Menescaldi, director de EcoGo.
Una de las alternativas utilizadas por las entidades consiste en vender las carteras con escasas posibilidades de recuperación a estudios jurídicos u otros actores por un monto inferior al originalmente adeudado. A partir de allí, el nuevo acreedor puede intentar recuperar parte de esa deuda.
En otros casos, particularmente entre empresas con obligaciones en moneda extranjera, los pasivos pueden encontrarse judicializados o corresponder a compañías que atravesaron procesos de quiebra.
Cuándo una deuda pasa a ser irrecuperable
El Banco Central clasifica la situación crediticia de personas y empresas según el grado de atraso.
A partir de la categoría 3 comienza a registrarse un nivel significativo de irregularidad. La situación 4 corresponde a atrasos de entre seis meses y un año, mientras que la categoría 5 comprende obligaciones con más de un año de demora, habitualmente consideradas irrecuperables.
Los datos muestran además la magnitud del problema que todavía permanece dentro de los balances: el 54% de la deuda morosa se encuentra actualmente en situación 4, es decir, acumula entre seis meses y un año sin regularizarse.
Para abandonar esa condición no alcanza con cancelar una cuota atrasada. Según las reglas utilizadas para registrar la situación crediticia, un deudor que comienza a normalizar sus pagos necesita atravesar sucesivos períodos de cumplimiento antes de recuperar una clasificación regular.
Refinanciaciones en niveles récord
El crecimiento de los incumplimientos también impulsó las renegociaciones entre bancos y clientes.
Estimaciones de la consultora 1816 ubicaron el saldo de créditos refinanciados exitosamente en torno de los $2,6 billones, equivalente a aproximadamente el 3,7% del total, en niveles que se encuentran entre los más altos de las últimas décadas.
Cuatro entidades concentran cerca del 70% de los saldos refinanciados. Según estimaciones de EcoGo, Galicia representa el 32,1%, Banco Provincia el 14,7%, Santander el 14,2% y Banco Nación el 9,7%.
El Banco Nación informó que desde comienzos de año refinanció 102.505 operaciones por $476.300 millones, correspondientes a 89.608 clientes, con un promedio cercano a $4,6 millones por operación.
Dentro de ese universo, 64.249 operaciones por $322.600 millones correspondieron a clientes que ya estaban en mora. Otras 36.424 refinanciaciones estuvieron relacionadas con tarjetas de crédito en situación previa a la mora, por $129.600 millones.
La entidad dispone además de mecanismos para consolidar obligaciones propias y de otros bancos, con alternativas de hasta $100 millones y plazos de hasta 120 meses bajo modalidad UVA.
Para determinados clientes con tarjetas de crédito y atrasos de hasta 90 días, también existen opciones para refinanciar hasta $10 millones en un máximo de 60 meses, con una tasa nominal anual del 35%.
El crecimiento simultáneo de los préstamos dados por perdidos y de las refinanciaciones muestra la presión que está ejerciendo la morosidad sobre el sistema financiero. Mientras los bancos buscan limpiar sus balances y recuperar al menos una parte de los créditos problemáticos, familias y empresas enfrentan procesos cada vez más extensos de renegociación, cobranza o judicialización de sus deudas.


